Imaginación hecha conserva

logo_ehne.gifDurante largos siglos, la cocina del convento de San José fue punto de encuentro donde las monjas carmelitas cocinaban sus más íntimos secretos. Un ámbito cerrado a cal y canto para el común de los mortales de donde, de cuando en cuanto, salía el tan comentado arroz con leche con el que las hermanas gratificaban a sus donantes y amigos. Tras el traslado de las carmelitas a su nueva residencia de Hondarribia, los fogones entraron en desuso. Pero no por mucho tiempo, toda vez que la amplia cocina del convento es utilizada durante estas semanas para impartir un curso de elaboración artesanal de conservas y mermeladas.

Jueves. 8 de la tarde. Las ráfagas de viento y lluvia golpean con saña los muros del convento. En su interior somos recibidos por el dulce aroma del almíbar. Basta seguirla para llegar a la cocina, impidiendo que nos perdamos en el laberinto de celdas y escaleras. Alrededor de los fogones se halla una quincena de zumaiarras que sigue atenta las instrucciones de Maite Angoitia, profesora del curso de elaboración de conservas.
La iniciativa impulsada por EHNE (Euskal Herriko Nekazarien Elkartasuna) ha sido un completo éxito: 16 personas están participando y una veintena tendrá que esperar a una próxima convocatoria. La gran mayoría de los participantes son mujeres. «Es lo habitual en este tipo de cursos», confirma Angoitia. Únicamente dos hombres se han inscrito en el curso. Uno de ellos es Juan Manuel: «Lo cierto es que me apunté para poder visitar el convento, ya que no pude tomar parte en ninguna de las visitas guiadas que se organizaron», comenta. Pero no ha sido esa la única razón: «siempre me ha gustado el mundo de las conservas. De hecho, las elaboro en casa».

Puede decirse que la afición de Ana viene de herencia: «mi madre preparaba las mermeladas que comíamos en casa. Viendo que se iba a organizar este cursillo y que únicamente tomaría una tarde a la semana, no dudé en apuntarme».
Aunque la duración del curso estaba prevista en cinco sesiones, al final se llevarán a cabo únicamente cuatro. «Lo ideal sería realizar unas seis sesiones, pero dado que en cada una de la ellas preparamos tres conservas, creo que en cuatro sesiones aprenden bastante». En la segunda de las cuatro sesiones en las que se divide el curso, los participantes prepararon membrillo con nueces, castañas en almíbar de vino y menestra de verduras.

Maite Angoitia está impartiendo este curso en distintas localidades de Euskal Herria. «El objetivo de este curso es enseñar a realizar conservas con frutos y vegetales, así como con carnes y pescados. De esta manera damos provecho a frutos de la huerta que de otra manera desperdiciamos».

Los participantes en este curso aprenden a preparar menestras, mermeladas, frutas en almíbar, escabeches, patés y un largo etcétera. Según Angoitia, la imaginación es otro de los ingredientes que deben incluir a la hora de preparar las conservas. «Normalmente solemos recurrir a la congelación de los productos cuando hay otras mil opciones. Podemos preparar un escabeche que nos dura todo un año».

Éxito esperado

Para la profesora, el éxito de la iniciativa en Zumaia no ha sido inesperado. «En otras localidades también se han llenado todas las plazas. Piensa que en la zona de Urduliz hay una lista de espera de 150 personas. Lo que me sorprendió en el caso de Zumaia es que los participantes no eran gente proveniente de caseríos, como suele ser lo habitual».

Es hora de recoger los bártulos. Cada uno se llevará a casa las conservas que ha elaborado. Pero antes de despedirse deciden que platos prepararán en la tercera sesión. Los elegidos son paté de setas, mermelada de tomate y pechuga de pollo escabechada. Buen provecho.

DIARIO VASCO

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