Herido un guarda al dispararse el rifle de un compañero cuando seguían a un lobo

acca.gifEL CORREO – El hombre se cura de un balazo en el brazo izquierdo en el hospital Santiago, mientras los ecologistas piden a la Diputación que cese «esta absurda cacería»

La Diputación autoriza el sacrificio de un cupo de dos ejemplares por añoHasta ahora el lobo ha causado estragos en los rebaños de ovejas, entre los pastores y en las ferias populares, la última la de Salvatierra. Pero desde el viernes pasado ya tiene una víctima más, un herido grave, en la persona de uno de los tres guardas de la Asociación de Cotos de Caza de Álava, que desde hace más de un año hacen un seguimiento, conteo y control poblacional de estos mamíferos. M. M., de unos 40 años, y con más de diez años de experiencia, resultó herido de bala en el brazo izquierdo al dispararse fortuitamente un rifle cuando otro compañero iba a guardar el arma en su funda dentro del coche. El suceso, conocido ayer, ocurrió en un punto conocido como Pozo Portillo, en la sierra de Arkamo, a primera hora de la tarde, cuando el equipo, formado por los vigilantes más un biólogo, se retiraba del seguimiento diario del lobo.

Según el presidente de ACCA, Teófilo Ruiz de Viñaspre, «se trata de un accidente laboral desgraciado, que ha podido tener unas consecuencias terribles. El susto ha sido muy fuerte». El rifle, cargado y sin seguro, disparó una bala del calibre 30,6, que atravesó una puerta de un todoterreno y salió rebotada al exterior junto a pequeñas partes de metal y plástico del vehículo para alojarse en el brazo de M.M. Atendido por sus compañeros, el herido fue trasladado al pueblo de Osma y desde allí en ambulancia al hospital Santiago de Vitoria, donde fue operado la noche del sábado. La Ertzaintza abrió una investigación. La herida fue calificada de grave porque afectó a hueso, masa muscular y tendones, de tal manera que la recuperación tardará meses si no hay complicaciones.

Menos de la mitad

Los guardas tienen el encargo de disparar sobre el lobo si lo ven tras los últimos ataques a rebaños. Oficialmente existe un cupo de dos ejemplares por año en Álava y aún no se ha matado ninguno, según fuentes del sector. Sin embargo, Ekologistak Martxan ha denunciado que sí se ha eliminado a uno, aunque su cuerpo no ha sido encontrado.

Según ha podido saber EL CORREO, el 90% de la tarea del grupo de ACCA es recoger muestras de excrementos, pelos o huellas de los mamíferos para determinar la población. Esta presencia ha hecho rebajar en más de la mitad el número de ataques del pasado año. El grupo Ekologistak Martxan ha pedido que la Diputación abra una investigación y que cese «esta absurda cacería».

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