GREENPEACE: COCINA CREATIVA

La organización ecologista más conocida a nivel internacional ha vuelto a cargar tintas contra los agricultores y ganaderos, personas que defienden con el mismo o más ahínco que ella el medio natural, aunque sólo sea por una cuestión de puro egoísmo: su sueldo y vida dependen de él.

Lo ha hecho sacando un informe sobre el perfil de los que provocan los incendios forestales en España en el que concluye que agricultores y ganaderos son responsables de más del 50 por ciento de los fuegos debido a sus imprudencias e incluso a veces obedeciendo a “oscuros intereses”. Esto ha puesto al sector en el punto de mira de una opinión pública a la que le llegan los titulares, y poco más, de unos datos “cocinados” que parecen disparar con la orden de no hacer prisioneros.

Y es que al ciudadano no le llegará con claridad que las cifras se han tomado sólo sobre menos de la mitad de los incendios de los que se conocen o se creen conocer las causas ni que tan sólo se basan en el 1 por ciento de los culpables. Tampoco habla el informe de la labor que realizan los productores a la hora de cuidar los montes ni, cuando llega el momento, que son los primeros en ayudar en las labores de extinción porque se trata de sus tierras y pueblos.

No se puede dar ninguna validez a un supuesto estudio en el que se reconoce que no se atrapa al 99 por ciento de los culpables y se basa en un escueto 1 por ciento, en el que casualmente figuran muchos agricultores por razones obvias: los fuegos que provocan –por quema incontrolada de rastrojos- son fácilmente identificables y al no ser intencionados para causar daños al monte avisan con celeridad cuando perciben que no pueden controlar la situación. Por eso es muy sencillo localizarles: no se esconden como lo hacen los que lo provocan, con intereses deleznables, personas a las que es prácticamente imposible identificar porque preparan su acción y planifican la huida.

Si damos validez a esto deberemos dársela mañana a otro estudio que concluya, por ejemplo, que la gran mayoría de los inmigrantes ilegales llegan a España a través de pateras desde el continente africano –lo cree realmente buena parte de la opinión pública- porque las estadísticas de detenciones así lo reflejan. Datos fríos que ocultan –como en el informe de Greenpeace- la verdadera realidad, en este caso que la mayor parte llegan por vía terrestre o en avión con permiso temporal de vacaciones pero es muy difícil frenarles.

Ya está bien de simplificaciones absurdas. Una organización con tanto prestigio internacional –que se ha ganado a pulso- como Greenpeace, que además sabe el poder de convocatoria del que goza ante la opinión pública, no puede ofrecer un informe tan poco ecuánime haciendo un daño tremendo a un sector, ya de por sí en continuas dificultades. No está de más pedirle un poco de responsabilidad social.

Fuente. Agroprofesional.com

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