FAO estudia la situación de la mujer en el campo

mujer_africanaLas mujeres representan más de la mitad de la mano de obra agrícola, sin embargo, muy a menudo sufren de discriminación, pobreza y hambre, subraya una publicación presentada hoy sobre situación de las mujeres en el mercado laboral rural. El Manual de Consulta sobre Cuestiones de Género en la Agricultura –elaborado por especialistas de la FAO, el Banco Mundial y el FIDA – plantea maneras de superar algunos de los principales desafíos a los que se enfrentan las mujeres en el campo.

Divulgado con motivo del Día Internacional de la Mujer Rural, el Manual estudia las complejas cuestiones a las que se enfrenta más del 36% de las mujeres trabajadoras del mundo, dedicadas a la agricultura.

Una de las conclusiones del libro es que la implicación de las mujeres en el diseño y prueba de nuevas variedades de cultivos, maquinaria y herramientas en países como Filipinas, Honduras, Nepal, Rwanda, Sudáfrica y Zambia, acelera la adopción de innovaciones y aumenta la productividad y los ingresos.

Sin embargo, en comparación con los hombres, “las mujeres tienen mucho menor acceso a recursos productivos esenciales como la tierra, el riego, la tecnología y los servicios de extensión agrícola, menos educación y formación, y menores recursos financieros como crédito”, señaló Marcella Villareal, directora de la División de Género, Equidad y Empleo Rural de la FAO.

El Secretario General de la ONU, Ban Ki-moon, instó hoy a dotar de poder a la mujer rural, porque de ese modo también se garantizará el bienestar de sus hijos, su familia, su comunidad y, en última instancia, de su país. Las campesinas producen más de la mitad de la alimentación mundial, pero muy raramente reciben compensación o se les reconoce esa contribución, subrayó Ban en un mensaje con motivo de celebrarse por primera vez el Día Internacional de la Mujer Rural.

Agregó que a pesar de que las agricultoras de los países en desarrollo son las que hacen casi todo el trabajo, sólo poseen una pequeña fracción de la tierra.

Además, son desproporcionadamente pobres y analfabetas, y muy pocas veces son incluidas en la toma de decisiones que las afectan.

Ban dijo que el objetivo es fomentar un mundo en el que la mujer que cultiva la tierra tenga las mismas oportunidades de educación, acceso político y voz en la mesa de negociaciones.
 

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