El tomate ya no es lo que era

jomato.gifHace menos de diez años la huerta calagurritana producía alrededor de dos millones de kilos de tomate de pera, que se vendía especialmente a las conserveras para hacer tomate frito en conserva. Pero las cosas han cambiado y la producción calagurritana en la actualidad es de alrededor de 300.000 kilos en una campaña que está desde hace un mes abierta y que no ve los beneficios que se veían antaño.

La producción se ha visto reducida ostensiblemente porque el precio que se paga por el kilo de tomate para conserva no cubre ni siquiera la mano de obra. «Las conserveras pagan el kilo de tomates a unas ocho pesetas y ya sólo en mano de obra el agricultor tiene que pagar siete pesetas por kilo; está claro que no sale rentable teniendo en cuenta que en esta zona el tomate aún se recoge a mano, es imposible competir con otras regiones en las que la cosecha está realizándose a máquina», explicaba Salvador García, gerente de la cooperativa El Raso.

 Esta situación ha hecho que la producción del tomate de pera, que se utiliza para hacer tomate en conserva, se haya visto reducida y que en la actualidad sólo se venda para el mercado en fresco, es decir, para aquellos particulares que compran esta clase de tomate en el mercado para realizar la conserva en casa de forma tradicional. «Son pocos los que ahora hacen tomate en conserva en casa porque lleva mucho trabajo y es muy cómodo comprar los tetrabricks que venden en el supermercado», explicaba Jesús Pérez, agricultor calagurritano. En el mercado, en la actualidad el agricultor vende sus kilos de tomate a 0,25 céntimos por kilo y las conserveras han optado por traer el producto de Extremadura, donde se cosecha mediante máquinas y se puede competir con el precio que marcan las empresas conserveras.

Hacer conserva

Aunque cada vez son menos las familias que realizan su propio tomate en conserva de la manera tradicional, durante estos días en Calahorra todavía pueden verse algunas que aprovechan el fin de semana para cocer los tomates comprados en el mercado o recogidos en los huertos y ponerlos en conserva. Una buena forma de llenar las despensas para el invierno que se completará durante estos últimos días de septiembre con el asado de pimientos rojos.

La llegada de abundante hortaliza en los campos riojanos, con el pimiento como fruto destacado, marca el inicio de una cita habitual en el calendario de septiembre, el Mercado de los Pimientos. Con esta cumple su segunda semana y proseguirá el otoño, con una breve interrupción la semana próxima por San Mateo.

LA RIOJA

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