El sector agrario gana la batalla en la revisión de la Farm Bill

bandera_eeuu.jpgLa ley agraria estadounidense, que se renueva cada cinco años, tiene sus orígenes en la Gran Depresión, cuando un cuarto de la población estadounidense vivía en granjas y sufría extraordinarias dificultades económicas. La ley fue diseñada como una medida temporal para incrementar sus ingresos.

Desde entonces, se ha convertido en un paquete de programas difíciles de cancelar, suministrando pagos y préstamos especiales a agricultores para contrarrestar las oscilaciones en los precios del grano y asegurar la estabilidad del mercado, así como los ingresos. La Ley también se ha convertido en un vehículo para financiar los cupones de alimentos que se entregan a personas de escasos recursos, la conservación de tierras y los comedores escolares, entre otros programas, atrayendo a partidarios que en realidad poco o nada tienen que ver con las granjas.

Eso ha ayudado a crear una poderosa alianza que hace que sea muy difícil cambiar la ley agrícola. La ley agrícola de 2002 fue la más cara de la historia con un pago total casi equivalente a lo que el gobierno federal dedica anualmente al Departamento de Educación. Y eso, pese a que actualmente los agricultores representan menos del 1% de la población estadounidense. La agricultura del país está dominada por grandes granjas con ventas anuales de 1 millón o más de $ US. Se cree que los ingresos promedio de un hogar agrícola alcanzarán los 90.000 $ US este año, 17% más que el promedio de un hogar tradicional estadounidense, según el Departamento de Agricultura de EE.UU. La ley actual otorga subsidios a los agricultores con ingresos brutos ajustados de hasta US$2,5 millones.

Actualmente se esta negociando la nueva ley agraria con posiciones muy distantes. Mientras que los agricultores consideran que es importante para la economía mantener una producción agrícola fuerte, el negociador de la ley agrícola del gobierno de Bush considera que el mantenimiento de la ley supone establecer una red de seguridad para los estadounidenses más acaudalados y lo considera fundamentalmente erróneo

A las diferencias en los planteamientos hay que sumar que el precio de los granos a aumentado de forma espectacular elevando los ingresos de los agricultores a niveles récord, mientras que el déficit presupuestario, del gobierno estadounidense, crece cada vez más. Esta preocupación por las arcas públicas incita a las autoridades ha reducir los subsidios y ayudas a los agricultores de Estados Unidos. En este sentido cabe destacar la iniciativa del representante en la Cámara por el Partido Demócrata Ron Kina, que presentó un proyecto en el que se recortaban los subsidios agrarios en unos  10.000 millones de $ US a lo largo de cinco años y que finalmente fue rechazado en la Cámara.

Hace poco más de un año, el presidente George W. Bush, diversos demócratas y una amplia coalición de grupos parecían haberse alineado para lograr cambios significativos a la compleja ley agraria estadounidense,  pero de momento, el sector agrario estadounidense ha logrado contener la campaña para reducir las ayudas y el Congreso está cercano a aprobar la nueva ley, cuyo coste será unos 250.000 millones de $ US más alto que la de 2002.

Fuente. Agroinformacion.com

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