El precio de los lácteos se dispara

El consumo de las potencias emergentes como China encarecerá la leche y sus derivados.

El litro de leche en España alcanzará el euro en unas semana, encarecimiento que afectará a los productos derivados

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La presión sobre los precios del creciente consumo de leche y sus derivados en países como China, India o Rusia se suma en Europa al abandono de granjas (por la rigidez de las cuotas, vigentes hasta el 2015), el incremento del coste de los piensos por la demanda de biocombustibles y el rebrote de la fiebre aftosa.

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En el mercado mundial, los aumentos de los precios son notables. Desde hace un año, la cotización de la tonelada de leche en polvo ha subido un 80% y el de la mantequilla industrial un 50%, con lo que alcanzan niveles récord. Luis Calabozo, director general de la Federación Nacional de Industrias Lácteas (Fenil), prevé que “entre los meses de septiembre y octubre próximos el litro de leche podría alcanzar en España el precio de un euro por litro”.

Teniendo en cuenta que el precio medio de un litro de leche entera ronda hoy los 70 céntimos – según el Instituto Nacional de Estadística (INE), aunque la cifra puede variar considerablemente según la marca elegida por el consumidor-, este encarecimiento representaría un aumento del precio final en casi un 43%. El INE calcula que cada español consume una media anual de casi 94 litros de leche. Si los precios alcanzan el euro, como prevé Calabozo, cada consumidor tendrá un gasto anual extra de unos 28 euros.

Además, también hay que tener en cuenta que no sólo subirá el precio de la leche, sino también el de yogures y quesos. En Europa, desde hace años, las familias van reduciendo de forma lenta pero progresiva su consumo de leche líquida pero en cambio crece con intensidad el de sus derivados (un 8,7% en el caso del queso y un 17,2% en el de los yogures y postres lácteos).

Aunque las subvenciones a la agricultura tienen mala prensa tanto en círculos liberales como altermundistas – cada vaca recibe dos dólares por término medio, pero esto permite subsistir a unos 3.000 millones de personas en todo el mundo-, tal vez convenga reflexionar sobre lo que dejó escrito Samuel Butler: “No conozco ninguna excepción a esta regla, es menos costoso comprar leche que tener una vaca”.

Calabozo confía en que la subida del precio de la leche – que según él está totalmente justificada porque “los márgenes de la industria son muy ajustados y ya no pueden absorber más incrementos de las cotizaciones de la leche en origen”- no provoque una disminución del consumo. Por otra parte, la Unión de Consumidores de España (UCE) considera “grave” el anuncio de aumentos de precios, pues “este tipo de avisos genera incertidumbre y malestar entre las familias españolas en un contexto de alto endeudamiento y dificultades para poder llegar a final de mes”.

Las causas de la escalada de precios hay que buscarlas, en primer lugar, en las cotizaciones en origen. En el primer semestre del presente año los precios pagados por la industria al ganadero han crecido entre el 15% y el 20% y la previsión para la segunda parte del año no es muy halagüeña, pues pueden llegar a subir otro 20%, lo que supondría un 40% total en el conjunto del 2007. Los productores deben hacer frente, además, a la subida de los precios de los cereales, fruto de la explosión de la demanda de biocombustibles. Así, desde el año pasado, el maíz se ha encarecido cerca de un 60% y el trigo y la cebada hasta un 50%

El problema es que hay más demanda que oferta. Mientras la demanda mundial de leche no para de crecer impulsada por el aumento del consumo en países como China, India y Rusia, la oferta ha disminuido por la grave sequía que sufren desde hace tiempo Australia y Nueva Zelanda, dos de los principales países exportadores mundiales de leche. Al mismo tiempo, Europa sigue sujeta al sistema de cuotas de producción, creado en 1984 y en vigencia hasta el 2015, que impide que los ganaderos comunitarios “puedan hacer frente al tirón de la demanda”, según explica el director general de Fenil. Por ejemplo, Bruselas permite producir a España casi seis millones de toneladas de leche al año, pero el consumo interior rebasa ya los nueve millones.

Por el lado de la demanda, el consumo en China debería crecer a un ritmo anual situado entre el 15% y el 20% en los próximos años, según las expectativas. No en vano, el propio primer ministro, Wen Jiabao, confesó hace un año que su “sueño” es que cada niño chino pueda consumir medio litro diario de leche.

El calcio es necesario para fortalecer al pueblo chino, rezan los anuncios. El crecimiento de las clases medias en estos países también juega a favor de un aumento de la demanda y de los cambios alimentarios: la leche representa alrededor de un tercio del coste de un yogur y entre un 40% y un 60% del de los quesos.

Quedan ya lejos aquellos años en los que en Europa se hablaba de las famosas montañas de mantequilla que administraba la Comisión Europea. Ahora Europa no llega ni a cubrir su demanda interna. La producción europea de leche de la campaña 2006-2007 ha sido la más baja de los últimos quince años con unos 126.000 millones de litros.

Fuente. Lavanguardia.es

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