El miedo se vive en el campo

A veces esta situación le supera y se plantea si merece la pena “el precio que hay que pagar para tener la calidad de vida que te da vivir en el campo”.

La propia Guardia Civil reconoce que poco se puede hacer contra estas bandas organizadas, que se cree que están formadas por extranjeros de países del Este, y que actúan de noche sin dejar rastro.

En el caso de José Luis Navarro, un agricultor de Bobadilla, sí hubo más suerte. Hace tres semanas cinco personas de nacionalidad rumana se llevaron un vibrador de olivos, un remolque recién estrenado, todo tipo de herramientas y hasta la batería de un coche que había aparcado en el interior de una nave que tiene en el campo. Entraron rompiendo el cristal de una ventana que está a más de cuatro metros de altura.

Una vez que consiguieron lo que iban a buscar, los cinco individuos huyeron en dos coches, un turismo en el que llegaron, y la furgoneta de un vecino del pueblo en la que cargaron todo el botín. Pero un control de alcoholemia de la Guardia Civil a la entrada de Fuente de Piedra frustró sus planes. “Los agentes le dieron el alto al BMW en el que viajaban dos de ellos, pero los otros tres consiguieron escapar en la furgoneta que abandonaron unos metros más adelante con todo lo que habían robado dentro”, explicó este agricultor.

Pero los dos que conducían el vehículo sólo tuvieron que pagar una multa de 315 euros por no tener carné de conducir. “La Guardia Civil nos dijo que no había pruebas para demostrar que eran los autores del robo”, contó José Luis sin ocultar su indignación, a pesar de que encontraron una chaqueta de su hijo en el coche. Al menos él ha recuperado todo lo que robaron, aunque tendrá que pagar de su bolsillo los 3.000 euros que le cuesta arreglar los desperfectos.

Su vecino y amigo, Mariano Villalón, y el sobrino de éste también han sufrido hace solamente una semana el robo de estos desalmados que campan a sus anchas por la comarca de Antequera. En la noche del viernes pasado se llevaron unos 1.500 kilos de aceituna de su finca. No se dio cuenta hasta varios días después, cuando se encontró las ramas de los olivos arrancadas.

“Lo peor es el daño que han hecho a los árboles porque han roto los tallos que el año que viene deberían dar aceitunas”, señaló. Por la cantidad que han robado, los ladrones no sacarán más de 500 euros, aunque lo que más les llama la atención a los afectados es que “haya quienes se las compren”.

Otro agricultor de la zona, que prefirió no revelar su nombre, lleva tres años sufriendo robos de este tipo. Hace una semana, sin ir más lejos, tuvo lugar el último. Unos 600 kilos de aceitunas se llevaron de su finca de Bobadilla.

Aseguró que no tiene más remedio que volver a contratar este año a un guarda de seguridad, aunque es tal su desesperación que por las noches no puede evitar salir con su coche a dar vueltas por la finca para ver “si encuentro a alguien merodeando por aquí. Incluso ha llegado a ponerse el despertador cada dos horas en una misma noche para vigilar su propiedad.

Todos temen que la situación se les vaya de las manos porque ya nadie duda de que el miedo se ha apoderado del campo.

Fuente. Malagahoy.com

Escriba su comentario