El lobo: dilema entre caza y conservación

lobo.jpgEscribir sobre un tema tan controvertido como el lobo supone quedar mal con pastores y ecologistas. Éstos últimos meten ruido y los pastores crean riqueza tangible e intangible en un medio natural tan vapuleado por los malos usos del suelo.
 
La Unión de Agricultores y Ganaderos de Álava (UAGA) no asiste desde junio a ninguna feria ni evento agrícola o ganadero en protesta por los ataques del lobo a sus animales.

Las indemnizaciones no son la solución, pues se pagan por las ovejas muertas o heridas, pero no por las que malparen o abortanPero, puestos a quedar mal, prefiero que sea con los ecologistas, pues hará un año, más o menos, que le dije a un pastor amigo mío que “menos lobos”, y me contó que había dejado las ovejas y que al principio encontró trabajo en la construcción, pero que ahora estaba en el paro. Eso duele en el alma a quienes procedemos de humildes catres y vimos sufrir en silencio a nuestros padres al dejar el campo.

Sobre el tema que nos ocupa, el lobo, y más concretamente de su presencia en Álava, donde vivo, les ofrezco  en archivo Excel, una selección de noticias publicadas en diferentes medios sobre este cánido que marcan un hito. Y si me lo permiten, les diré que de este tema sé un poco más que muchos que esos que hablan, escriben y fuerzan a decisiones oficiales -pero no cabales- que dan la puntilla final a nuestro sacrosanto mundo rural. Me preocupé tanto cuando había pocos lobos como ahora, que hay demasiados. De niño, en mi Tierra de Campos natal, vi llorar a mis mayores por culpa del lobo, y eso no se puede olvidar.

La esperpéntica situación de Álava

El lobo colonizó Álava entrando desde Burgos y allí se quedó. Vizcaya, en cambio, fue declarada zona exenta de lobos, y si osa entra le cascan, que además fueron instalados corrales de cebo en el Valle de Carranza para ver por dónde están. Y de Guipúzcoa nada se sabe, y cuando se sabe algo, enseguida se pierde en el olvido. Es decir, que el problema es sólo de Álava y de los cuatro lobos que dicen que hay en toda su superficie quienes no conocen la triste realidad, pues hay muchos más lobos.

El tema del gran cánido en Álava alcanza tintes esperpénticos, como el encargar la nivelación de las poblaciones a una de las asociaciones de cotos de caza de Álava, la denominada Asociación de Cotos de Caza de Álava (ACCA), que es la misma que desde que se abrió la caza tiene a la mayor parte de su plantilla de guardas en una huelga en la que, a nivel personal y al igual que otros muchos, pienso que los guardas tienen razón. Los conozco, pues me los encuentro en el campo con mucha frecuencia, y son buena gente, siempre cumpliendo con su deber y resultando más de ayuda y de formación que de sanción.

Pues bien, sólo decir que, con el tema del lobo como telón de fondo, a un guarda de ACCA se le disparó el rifle y casi le arranca el brazo al otro; hechos como este son muy tristes.

La indemnización al ganadero no es la solución

La Unión de Agricultores y Ganaderos de Álava (UAGA) no asiste desde junio a ninguna feria ni evento agrícola o ganadero en protesta por los ataques del lobo a sus animales, en tanto que las manifestaciones con ovejas muertas víctimas del gran canido se suceden delante de la Diputación Foral.

Las protestas son más que comprensibles pues los ataques se multiplican, pero la indemnización no es solución, ya que indemnizan a los propietarios por las que matan o hieren, pero no por las que malparen, se estresan y abortan o no dan leche, etc. El otro día un pastor amigo mío me lo explicaba con un ejemplo muy gráfico: “Romero, ese coche tuyo te hace el avío ¿no? Supongamos que vengo yo con el tractor y te lo aplasto, el seguro lo declararía siniestro total dada su antigüedad y te indemnizaría incluso con más dinero de lo que vale oficialmente el coche”. “Cierto”, conteste yo, a lo que mi amigo me señaló: “pero con el dinero que te den no te podrás comprar otro coche igual. Eso mismo ocurre con el lobo y las ovejas a las que ataca. No es lo mismo coste que valor y aquí vamos a costes, y así se da la puntilla final a la ganadería semiestabulada y no estabulada”.

La famosísima y exquisita Feria de Santiago de este año (celebrada el pasado 25 de julio) tengo entendido que fue un fracaso total al no asistir los ganaderos de la UAGA. Yo, tampoco fui después de 38 años de asistencia ininterrumpida, en solidaridad con los ganaderos. Lean el titular de ‘El Correo’ al día siguiente de la feria: “La feria desganada. El boicot de los ganaderos alaveses a la tradicional cita de Zurbano la redujo a un gran mercadillo”.

Ya no sirven ni los mastines

La milonga de los mastines tenían su acomodo en la época de la trashumancia, cuando los pastores dormían a pie de rebaño. Otro pastor me dijo recientemente: “si ahora dejas los mastines sueltos, o se los come el lobo o la emprenden a mordiscos con algún setero”. Y es que ya no es noticia que los lobos ataquen a rebaños con sus mastines, y ello a pesar de que las ovejas van dejando un reguero de sangre salpicada de cadáveres, ovejas despeñadas, malheridas, asustadas, desperdigadas, perdidas…

Pero los lobos no sólo atacan a las ovejas, pues también castigan a vacas, caballos, cabras e incluso perros; y todo ello aun cuando vivimos en la época de mayor abundancia de especies de caza mayor de los tres últimos siglos.

A los daños por los lobos se unen, además, los provocados por los buitres, aunque parece que últimamente ya no hacen tanto daño al dejarles a raya las aspas de los excesivos molinos eólicos que se han puesto en Álava.

En resumen: tiene que haber de todo, buitres, lobos y cuantas especies se quiera, pero en su justa medida, que los agricultores y ganaderos no se quejan por vicio, y más cuando vemos cómo se abandona el mundo rural y se repuebla de capitalinos urbanitas, que son uno de los peores males que le puede ocurrir a un pueblo cuando se les da voz y voto.

(Texto y Fotos: Miguel Ángel Romero)

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