El clembuterol ‘pone’ al Parlamento vasco

perdido.gifEL CORREO – El lehendakari admite su «equivocación» por insinuar que faltaban controles en la carne en un encendido debate sobre el ‘caso Contador’

El Parlamento vasco vivió ayer un encendido debate sobre el presunto positivo por clembuterol de Alberto Contador, ganador del último Tour. El ciclista lo ha achacado al consumo de un solomillo comprado en una carnicería de Irún. Aunque parezcan dos mundos muy distantes, Aralar y el PNV metieron de lleno el ‘caso Contador’ en la Cámara de Vitoria al cuestionar unas declaraciones del lehendakari en las que éste insinuó que faltaban controles en la carne que se comercializa en Euskadi. Patxi López reconoció ayer su «equivocación» y defendió al sector primario, frente a una bancada jeltzale que le acusó de «echar por tierra el esfuerzo de los baserritarras».

En la última entrevista en ETB2, el jefe del Gobierno vasco se refirió al presunto dopaje del tres veces ganador del Tour y, de alguna forma, avaló la tesis del ciclista al decir: «si era así, lo lamento porque siempre hemos estado orgullosos de nuestros productos, que lo seguimos estando. Quizás hiciera falta reforzar los controles».

El parlamentario de Aralar Dani Maeztu interpretó ayer que el lehendakari se había puesto «la camiseta de forofo» por «creerse» a Contador y «poner bajo sospecha» a los ganaderos vascos. Maeztu fue al grano: «¿Piensa que en Euskadi se vende carne contaminada?»

López reconoció que no estuvo «afortunado» y desgranó toda una lista de «rigurosos» controles que se aplican a la carne. «El consumidor tiene todas las garantías y no hay necesidad de aumentar los controles», insistió.

No convenció al PNV. La parlamentaria Bakartxo Tejeria le exigió más «seriedad» y acusó a su Gobierno de haber «abandonado» al sector primario, tras recordarle el ‘caso Alakrana’. Con dureza, hizo de la polémica un caso cercano a la alarma social. «En Irún la gente se pregunta si esta carne es la que comió Contador. ¿Por qué no van a comer una chuleta a Irún?», preguntó a López. Cerró su intervención con un sonoro «impresentable» que sonó a exabrupto, aunque lo hiciera para descalificar la actitud del jefe del Ejecutivo. El lehendakari, sorprendido por el tono, dijo que «atacando con tanta pasión hacen un flaco favor al sector». «Qué obsesión», se quejó.

 

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