El clamoroso silencio de los corderos

012.jpgHANKAK LURREAN – El 26 de septiembre el Parlamento Vasco celebró un pleno especial y monográfico sobre la fiscalidad. Aún sabiendo que la fiscalidad para el sector agrario brillaría por su ausencia, decidí acudir al mismo, invitado por la siempre atenta parlamentaria popular López de Ocáriz, para coger el pulso que los diferentes partidos tienen en esta materia, tan difícil pero que tanto nos afecta.

En el transcurso del pleno comprobé que mis previsiones se cumplieron, es decir, la fiscalidad agraria, salvo una pequeña mención, estuvo ausente del debate y asimismo, comprobé que los representantes de EHBILDU se mostraban encantados con el pacto fiscal, entonces sólo entre PNV y PSE, puesto que ellos asumían el papel de oposición frente a esos partidos que lo único que quieren, siempre según su punto de vista, continuar haciendo lo mismo que hasta ahora y en resumen, apuntalar el sistema vigente.

Volví a casa con la clara idea de que la izquierda abertzale estaba encantada de haberse quedado fuera del pacto y que, en adelante, haría lo indecible para no sumarse a este bipartito que, para felicidad de los mencionados, ha sido ampliado y transformado en un tripartito fácilmente identificable como enemigo político. Ellos, los de la izquierda abertzale, encantados de quedarse como única alternativa frente a los partidos del sistema.

Esta semana, siguiendo con el mismo tema, he tenido la oportunidad de leer un artículo titulado “El silencio de los corderos” redactado por el economista Isidro Esnaola que, para los que no lo sepan, tras haber sido asesor de la diputada de Hacienda, Helena Franco ha sido ascendido al cargo de director. Un artículo largo y bien estructurado donde reclama para la patronal guipuzcoana ADEGI la autoría intelectual de la propuesta fiscal presentada por el “tripartito” conformado por PNV, PSE y PP y que sólo reconoce a dichos partidos el papel de tonto útil al presentar una política fiscal que, según Esnaola, sólo favorece a los empresarios, y entre éstos, especialmente, a los grandes empresarios frente a los pequeños empresarios que, éstos sí, son defendidos perfectamente por ellos.
Ya sé que la cuestión agraria no es merecedora de la atención de Esnaola pero sí le quisiera recordar que de hablar del silencio de los corderos también debiéramos hablar del silencio de los responsables forales ante la propuesta de negociación trasladada por los agentes sectoriales agrarios allá por el verano y por la que no han obtenido respuesta alguna.

Me explico, la hacienda foral liderada por Helena Franco comunicó hace tiempo al sector agrario la decisión de eliminar el sistema de tributación por módulos para todos los autónomos, incluidos los baserritarras. Posteriormente, tras una denuncia pública de sus propuestas por parte del sindicato agrario ENBA en el transcurso de su Asamblea Anual, se inició una ronda de encuentros entre los responsables forales (entre ellos el señor Esnaola) y los agentes sectoriales que no dejaron de ser una serie de monólogos por parte de los del poder y donde apenas se avanzó nada.

Se limitó la eliminación de los módulos para explotaciones con facturación superior a 60.000 euros, decisión que levantó ampollas entre la parte más profesional del sector productor y , con respecto al tratamiento tributario de las ayudas que perciben los agricultores, hicieron una propuesta altamente negativa para los baserritarras que ven, inexplicablemente, cómo la administración que le proporciona ayudas con la mano derecha, se las quita, vía hacienda, con la mano izquierda.

En este contexto, a falta de una respuesta foral a las propuestas del sector, salta a la palestra pública el acuerdo fiscal, primero bipartito y posteriormente tripartito, donde se aboga por una desaparición total del sistema de módulos (cesión del PNV frente al PSE) y la aprobación de un régimen especial de estimación directa para el sector primario.
La eliminación del sistema de módulos es una mala noticia para el sector primario en su conjunto. Digan lo que digan los teóricos de los diferentes partidos políticos, la desaparición de los módulos va a conllevar una mayor presión fiscal, sí o sí, para un sector ya de por sí tocado. Ahora bien, los agentes deben trabajar intensamente para frenar el golpe e independientemente del sistema elegido, en la medida de lo posible,
mantener la presión fiscal en los parámetros actuales.

Pues bien, en esas estamos actualmente, con la propuesta fiscal “tripartita” sobre la mesa de cada una de las Juntas Generales, una propuesta similar para Gipuzkoa y Bizkaia y algo diferente para Araba, sin que por ello se rompa la armonía fiscal entre territorios y por otra parte, prolongando el clamoroso silencio de los corderos, con la ausencia de una propuesta fiscal “bildu”, negro sobre blanco, para el sector agrario de
Gipuzkoa.

En fin, llegados a este punto y teniendo en cuenta que el tripartito fiscal cuenta con mayoría suficiente para aprobar su propuesta en los tres territorios históricos, los baserritarras, apoyados en sus estructuras asociativas y de gestión deben reaccionar y asumir los cambios organizativos y de funcionamiento interno en las explotaciones que les acarreará el nuevo sistema tributario basado en el régimen de estimación directa.

Xabier Iraola Agirrezabala
xiraola@gmail.com
Publicado en NdG (2013-11-24)

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