El cese de la introducción de osos alivia a los ganaderos

oso2.jpgElperiodicodearagon.com. La decisión del Gobierno francés de cesar la introducción de osos en el Pirineo si no se producen bajas por causas no naturales, ha supuesto un alivio para los ganaderos de la zona, que habían vuelto a reclamar soluciones urgentes tras los últimos ataques a rebaño ovino provocados por un plantígrado el pasado mes de junio.

El último de ellos dejó a José Antonio Bruned sin dos de sus ovejas. Una murió en el acto como consecuencia del ataque y la segunda agonizó durante un par de días antes de fallecer. “Sin duda, que Francia haya optado por dejar de introducir osos es una buena noticia y evitará más disgustos sobre todo al pastoreo, que se iba a ir a pique con la entrada de tantos osos”, advirtió el ganadero. Bruned, que aseguró que, a partir de ahora, dormirá “más tranquilo”, se vio obligado a poner un pastor eléctrico alrededor de su rebaño para evitar más ataques. “Son los pastores los que están en peligro de extinción y, si a esa delicada situación se añade la presencia de osos, esto desaparece”.

Actualmente, una veintena de ejemplares permanecen en el Pirineo, aunque Bruned apostó por “sacar a todos de aquí”, lo que Antonio Casajús, otro de los ganaderos de la zona, calificó como “más complicado porque no hay control sobre algunos. Pido que, al menos, no traigan más”.

El ganadero oscense consideró “una buena noticia” la decisión de la Administración francesa de no llevar a cabo el tercer programa de reforzamiento de la población de osos desde Francia. “Es un paso más hacia la tranquilidad porque a nosotros no nos dan más que problemas” y coincidió en que “el oso empuja al ganado ovino a la desaparición”.
ECOLOGISTAS Por otro lado, gran parte de las asociaciones ecológicas censuraron la postura del Gobierno francés. Así, Chesus Ferrer, miembro de Ecologistas en Acción en la provincia de Huesca, lamentó que su escrito solicitando la ejecución del tercer programa de repoblación no fuera atendida y subrayó que la medida “va a suponer la desaparición del oso”.

Para Ferrer, el actual número de ejemplares en la zona no es suficiente para asegurar su supervivencia. “Pueden pasar año, pero la situación es mala y, si no se sigue reforzando la población de estos animales, acabarán desapareciendo” y se mostró decepcionado con la decisión procedente del país vecino. “Todo parecía indicar que se iba a acometer el programa porque, hasta ahora, el Gobierno francés había sido valiente, pero ha cedido a la presión”.

El colectivo ecologista reconoció que las demandas de los ganaderos estaban “justificadas” en algunos casos, como las que denuncian los ataques a ganado, pero “ha habido una presión excesiva por parte de cazadores o ayuntamientos que ha influido en esa decisión”.

 

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