El campo vasco tiene sed

4257640nuberayos.gifDEIA – Un verano con pocas precipitaciones agrava los problemas de la agricultura y la ganadería vascas

LA descripción meteorológica del mes de agosto en Euskadi dice que ha sido muy cálido y muy seco. Tanto calor y tan pocas lluvias han llevado al campo vasco a una situación de sequía que se hace notar especialmente en las explotaciones ganaderas de Bizkaia, en las huertas de Gipuzkoa y en los cultivos de secano en Araba. Los agricultores y ganaderos vascos están muy preocupados, algunos afirman que han llegado a una situación límite que ha venido apuntalada por la subida de los costes de los piensos y los carburantes, el descenso de los precios en origen de sus productos -especialmente de la leche- y ahora se ve coronada por la sequía.

“Como no hay pastos, nos estamos comiendo los forrajes que habíamos preparado para el invierno, entonces ¿qué va a comer el ganado en invierno? La situación es muy mala”, afirmó Ander Akesolo desde su explotación ganadera en Zeberio. Andoni García, del sindicato agrario EHNE, pintó un panorama similar e hizo hincapié en la situación “de quiebra” que vive el sector lechero de la CAV, que por culpa de la sequía ni siquiera encuentra alivio en la producción autóctona de hierba. Los problemas que sufren los ganaderos tienen puntos en común con los de los agricultores -la ausencia de precipitaciones y un índice alto de insolación en los dos últimos meses, la subida del gasóleo y de otros suministros como los fertilizantes-, aunque cuando se habla del impacto que la falta de lluvia está teniendo sobre los cultivos hay que establecer bastantes distinciones.

Un portavoz de la Federación de Cooperativas Agro-alimentarias de Euskadi señaló que mientras “los cereales, que se cosecharon en julio, tuvieron unas condiciones muy adecuadas para su maduración y recolección”, otros cultivos como el girasol, prados, pastos y pastizales, y la uva, han acusado el déficit hídrico. Los expertos de la Federación señalaron que a los cultivos de verano en regadío, como patata, remolacha y maíz, no les ha afectado la falta de precipitaciones, ya que se riegan en función de sus necesidades. Reconocieron que “en algunos casos pueden darse en las plantas golpes de calor o parcelas en las que los agricultores tengan problemas con los regadíos, pero se trata de casos puntuales que apenas tienen relevancia”. Donde sí está teniendo incidencia la sequía es en los prados y los cultivos de herbáceas para alimentar al ganado.

Según la Federación de Cooperativas Agro-alimentarias, en el caso de los pastizales, “el primer corte de hierba para su henificado se vio retrasado por las incesantes lluvias de la primavera, por lo que, en algunos casos, se recolectó ya espigado, limitando su calidad. Después, y principalmente en la mitad sur del la Comunidad Autónoma Vasca, el déficit hídrico impidió en desarrollo vegetativo suficiente de las praderas para poder realizar un segundo corte”, de forma que se tuvieron que aprovechar para que el ganado pastara directamente. “La continuación de tiempo seco y sobre todo muy caluroso de agosto está limitando a pasos agigantados la oferta vegetativa de pastos, prados y pastizales, por lo que la alimentación suplementaria del ganado comienza a ser la única alternativa en algunas zonas de Araba”, afirmaron los técnicos.

SITUACIÓN GRAVE Aunque, al menos en teoría, Bizkaia y Gipuzkoa tienen mayor índice de humedad que Araba, los prados de estos territorios también están secos y no producen hierba. Esto está encareciendo los costes de las explotaciones ganaderas y generando una situación grave. “Si analizamos la situación real del sector agrario vasco vemos que la ganadería de leche está pasando por una situación muy extrema. Causada por una parte por la bajada de los precios de la leche y por otra por el aumento de los costes. Los precios de los piensos se han disparado por la especulación mundial sobre los cereales, eso está afectando a toda la ganadería, especialmente a la de leche”, explicó Andoni Garcia. El miembro de EHNE y de la ejecutiva de COAG apuntó que “en la zona de Karrantza, por ejemplo, los precios que la industria láctea está pagando a la mayoría de los ganaderos son de 27 céntimos por litro y eso está muy, muy por debajo de lo que cuesta producir. Con este panorama, la falta de lluvias y que no haya producción de hierba no hace mas que agudizar una situación que ya de por sí era muy grave, pues el ganadero que produce leche está en la quiebra”.

Ander Akesolo, que pertenece al sindicato ENBA, comparte el diagnóstico. “Hay unos factores -dijo-, como la subida de los piensos y los carburantes, que con la sequía se han agravado todavía más, porque ha hecho descender nuestra producción de forrajes, y todo eso deriva en una pérdida importante del rendimiento cárnico o lácteo. Debido a la falta de lluvias los herbáceos, la producción de raygrases naturales de nuestro país, o incluso de festucas que es otra variedad de hierbas que es más resistente a la sequía, se han perdido y eso no se recupera en una campaña”.

Ander Akesolo señaló que aunque hay sequía para todos, “los ganaderos son los más afectados, porque los agricultores que están bajo plástico tienen sistemas de regadío que les permiten cubrir sus necesidades. Los que están en campo también lo están pasando mal y tienen que echar mano de algún sistema de regadío, pero en la ganadería los que tenemos pastos no podemos regar porque son extensiones muy grandes y regarlas es totalmente inviable”, manifestó.

LA VENDIMIA Los cultivos vitivinícolas de la Rioja Alavesa merecen un capítulo aparte, ya que están atravesando una situación de sequía extrema. Los técnicos de la cooperativas agrarias de Euskadi señalaron al respecto que “se espera una merma importante en el rendimiento de uva para esta campaña, aunque en las parcelas que disponen de sistemas de regadío la caída de la producción será menor”. Y es que “a la difícil situación que está originando el importante déficit hídrico y las altas temperaturas, hay que añadirle los graves daños ocasionados en dos ocasiones por tormentas de granizo: la primera, registrada el 2 de junio, afectó a 500 hectáreas, de las que 150 se vieron seriamente dañadas (zonas de Samaniego, Leza, Laguardia y Villabuena); la segunda granizada cayó el 26 de julio y tuvo una repercusión mayor, ya que 300 hectáreas sufrieron graves daños y en 500 hubo daños considerables (zonas de Samaniego, Villabuena, Baños, Navaridas y Elciego)”.

La producción de uva para txakoli de Araba también está sufriendo la sequía, por lo que se prevé un adelanto de la cosecha y una merma en el rendimiento de la uva. Por el contrario, la vid para txakoli de las D.O. de Bizkaia y Getaria “no ha sufrido de manera significativa la ausencia de precipitaciones durante agosto, aunque sí se prevé un leve retraso de su vendimia”.

SOLUCIONES En cuanto a las posibles soluciones para la mala situación que atraviesa el campo vasco, Ander Akesolo señaló que la sequía de este año es similar a la de 2003 y recordó que en aquella ocasión la Diputación Foral de Bizkaia arbitró unas subvenciones “que fueron muy adecuadas a las necesidades que había y que nos ayudaron a todos”. El ganadero de Zeberio apuntó que la sociedad Lorra está preparando un informe sobre la pérdida de competitividad de las explotaciones vascas debido a los altos costes de producción y espera que las instituciones ayuden a sobrellevar la situación. También puntualizó que ahora el campo necesitaría lluvias suaves y continuas y que la caída de algunos chaparrones “no nos ayudan porque cuando hay sequía la tierra se acorteza, se endurece y no es receptora de agua”.

Andoni Garcia afirmó que los productores de leche no se pueden quedar mirando al cielo esperando a que llueva y abogó por un cambio profundo. “Tiene que haber -dijo- una regulación muy clara de los mercados por parte de la Unión Europea y de los gobiernos. Una regulación que establezca que el precio en origen no puede estar por debajo de los costes de producción, que regule la producción de leche, de los cereales… No estamos hablando de una intervención absoluta de la UE fijando el precio, sino de mecanismos como la intervención pública o las cuotas lácteas, que antes funcionaban y que ayudaban a que los mercados estuvieran equilibrados, tanto para el agricultor y el ganadero como para el consumidor. Ahora eso no se aplica y nos están dejando en manos de la especulación financiera, lo que automáticamente nos lleva a la quiebra. Estamos planteando al Gobierno vasco y a la Diputación [Foral de Bizkaia] que tomen medidas, porque hay unos costes de producción en origen que se tienen que reconocer y el ganadero debe cubrir esos costes con el precio que recibe por la leche. No estamos pidiendo limosna, sino reclamando algo que es justo”.

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