EHNE Bizkaia y COAG rechazan la PAC y exigen la soberanía alimentaria

logo_ehne.gifGARA – EHNE Bizkaia y COAG se opusieron ayer en Bilbo a la redacción de la Política Agraria Común. Aseguran que si se lleva adelante supondrá un daño importante al sector y algunos subsectores, como el lácteo de vaca, podrían desaparecer. Las medidas europeas impedirán, a juicio de las dos organizaciones, el acceso de los jóvenes al sector y mantendrán un sistema «viciado» de ayudas que «en su mayor parte van a parar a quienes no trabajan la tierra ni en el sector».


 
Los representantes de EHNE Bizkaia, Arantza Arrien y Andoni García, y el secretario general de COAG (Coordinadora de Organizaciones de Agriculotes y Ganaderos), Miguel Blanco, rechazaron ayer en Bilbo la redacción actual de la propuesta de Política Agraria Común (PAC) y anunciaron que presentarán enmiendas a esa redacción. Asímismo, exigieron la puesta en marcha de los mecanismos necesarios para garantizar la soberanía alimentaria. Según expresaron, una de cada seis personas pasa hambre. De ellas, el 75% son precisamente campesinas y trabajadoras rurales.

El secretario general de COAG lamentó que el Gobierno español «se ha conformado con esa redacción global de la PAC, contraria a los intereses de los agricultores y ganaderos», mientras que EHNE Bizkaia exigió al Gobierno de Gasteiz que adopte una política de apoyo porque «en otros lugares de la Unión Europea, con la misma PAC, las administraciones hacen un esfuerzo diferente con el sector, que es estratégico», como expresó Arantza Arrien.

De hecho, Miguel Blanco afirmó que la media de las ayudas en el conjunto del sector del Estado español «ascienden a 5.000 euros al año, pero en Francia y en Alemania la media aumenta desde los 20.000 euros a 25.000 euros. Hay margen para apoyarnos», precisó.

A juicio de los tres representantes, la aplicación de la PAC supone «un paso más en la desregulación de mercados y producciones, con consecuencias negativas en los precios a quien produce y el empleo agrario, que se perderá». Rechazaron la política de subvenciones de la PAC, porque solo beneficia a la industria agroalimentaria, pero solicitaron «unos precios justos para quien trabaja en el sector».

Regulación del mercado

Ante esa situación, Andoni García indicó que «es necesaria una reorientación de la PAC hacia la soberanía alimentaria, con mecanismos de regulación de mercado y control de la producción que posibiliten garantizar unos precios que cubran los costes de producción, incluyendo el trabajo de la persona productora, y con ayudas públicas moduladas con criterios sociales que acompañen este proceso». De esa manera, «se mejoraría bastante».

Miguel Blanco, secretario general de COAG, afirmó que la PAC «ha ido progresivamente desistiendo de su función de regulación de mercado y de actuación sobre los precios que perciben las personas productoras».

Desde la reforma de 2003, la política agraria común se ha convertido «en un catálogo sobre los repartos de ayudas y ha dejado de lado aquellas actuaciones dirigidas a asegurar la alimentación de la población a través de la producción agraria». EHNE Bizkaia y GOAG denunciaron, por otro lado, que se está demostrando cada año que «las ayudas no van a parar a las personas productoras. Son las empresas agroalimentarias las beneficiarias en porcentajes escandalosos, frente a los agricultores y trabajadores del sector que sufren la pobreza».

Productores de alimentos

Consideraron «crucial» recuperar su función de «productores de alimentos» frente a «suministradores de materia prima barata para la agroindustria». Para ello sostienen que es necesario que se recuperen «los mecanismos de control del mercado, eliminar las ayudas a la exportación, fortalecer los mecanismos de control de producción para equilibrar consumo y producción, garantizar precios que cubran los costes de producción, incluyendo el trabajo de la persona productora, y contemplar ayudas públicas, con límites, para acompañar todo este proceso».

140.000 empleos desaparecidos en el Estado español desde 2003

El secretario general de COAG reconoció que de 2003 a 2011 se han perdido «140.000 unidades de trabajo agrarias, es decir, empleos en el sector», según se lamentó.

Según los datos que aportó en la rueda de prensa de Bilbo, en el estado español hay 3.490.000 cotizantes de la Seguridad Social Agraria. «Ante la reforma de la PAC, este bloque, que son los agricultores, son los que están en riesgo de desaparecer porque el sector emplea a unos 800.000 personas entre autónomos y asalariados». Lo que sí advirtió es que quienes «no tienen ningún problema de desaparición son los terratenientes, la agroindustria o la aristocracia, porque lo que fija la PAC es la entrega de ayudas por hectárea, no por unidad de trabajo. Así deja sin futuro a los jóvenes, porque el acceso a las tierras lo tienen difícil y las ayudas serán mínimas», mientras que quienes no trabajan la tierra «se quedan con la mayor parte de las ayudas que llegan desde Europa».

Porque, como explicó Miguel Blanco, las ayudas de la PAC las reciben 940.000 personas físicas y sociedades mercantiles. Terminar con esa situación sería «un paso adelante», pero ni COAG ni EHNE Bizkaia entienden que hay voluntad «para actuar en ese camino, es decir, que las ayudas sean para aquel que trabaja y vive de la tierra».

EHNE Bizkaia insistió en el impulso de la venta directa y los circuitos cortos para garantizar la calidad y una producción ligada y respetuosa con el medio natural. Para ello, exigió al Gobierno de Gasteiz que actúe y apoye al baserritarra «porque estamos en una situación grave».

Escriba su comentario