Disidentes

Adecapcol1.JPGAunque parezca extraño, no me sorprende que haya personas -pocas- cultas y sensibles que al coger una escopeta se transforman al intentar por cualquier medio capturar el mayor número de piezas. No en vano estamos en la cúspide de la pirámide predadora y, aunque estos actos estén mal vistos, nuestra genética lleva implícito el placer de la captura.

Por el contrario, sí me ha cogido con el paso cambiado la reacción contraria de algunos cazadores ante la manifestación de Madrid del 1 de marzo. Sorprende que quien se dice cazador, con toda la enjundia que este nombre conlleva, no comulgue con el sentir de la gran mayoría, sabiendo lo que nos jugamos en el envite, sobre todo los humildes. Tener el futuro cinegético asegurado debería suponer mas corporativismo con los que sufren injusta persecución desde hace 40 años, máxime si los personajes disidentes son públicos.

Es evidente que a nadie le gusta tener problemas con las instituciones. Decía Jean Paul Sarte: «Felicidad no es hacer lo que uno quiere, sino querer lo que uno hace». Quiero pensar que en materia de caza es fácil equivocarse por aquello de la pasión, tan importante en este arte. A pesar de todo, el 1 de marzo va a marcar un antes y un después en el devenir de la cinegética. Se respira compañerismo, el personal se esta apuntando en armerías y sociedades de caza y no atisbo fisuras importantes entre la infinidad de entes que se han adherido a la convocatoria. Quien más quien menos, todos debemos agradecimiento por los gratos momentos que la Naturaleza nos ha deparado. Y para preservarla ante la demagogia barata de unos políticos que sistemáticamente conculcan nuestros derechos, nada mejor que acudir a Madrid el día 1.

Fuente. Elcorreodigital.com

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