Concentración descafeinada por la actuación de la Ertzaintza

logoUAGALa concentración convocada por los agricultores de la zona de Armiñón para protestar por la falta de accesos agrícolas tras la reforma de la N1 ha quedado descafeinada por la actuación de la Ertzaintza. A primera hora de la mañana han obligado a los agricultores a retirar los tractores de la plaza del pueblo, amenazando con multas y detenciones en el caso de no obedecer. Ante esta tesitura, los agricultores han optado por colocar sus vehículos en la entrada del pueblo, en una finca agrícola, de modo que el acto oficial no se viera “empañado” por la presencia del sector primario, el olvidado de las instituciones forales. Esta actuación se ha parecido más a un acto de censura que a un problema de seguridad por la presencia de responsables políticos en la zona.

Hay que señalar que ayer por la noche el diputado de Obras Públicas y Transportes, Luis Zarrabeitia, se reunió con los afectados para buscar soluciones de última hora para el tráfico agrícola, especialmente en lo que se refiere a la inminente cosecha de cereal. Se barajaron diferentes propuestas, de difícil ejecución, aunque no se concretó ninguna alternativa específica.

Los agricultores de la zona quedan por tanto a la espera de soluciones para el tráfico de vehículos agrícolas, que como ya se informó ayer, ha quedado seriamente condicionado por este nuevo vial. Así se lo han transmitido también al Diputado General, Xabier Agirre, quien ha inaugurado esta obra  y ha afirmado que “queda finalizada”.

Desde el punto de vista de UAGA, esta obra no podrá darse por concluida hasta el momento que no se solucione el tráfico agrícola en la zona. Así, queda pendiente la construcción de un puente a la altura de Rivaguda, que solucionaría en parte este problema. El proyecto está en fase de estudio y se desconoce aún si habrá partida presupuestaria para su ejecución.
Asimismo, UAGA ha transmitido al Diputado General su preocupación por el continuo esquilme de tierra agraria en el territorio, que es la base del sustento de los pueblos alaveses y especialmente de sus agricultores. A las obras de la N-1 se unirá en breve la construcción del Tren de Alta Velocidad por estos mismos pueblos, que volverá a dibujar una nueva brecha en los campos, condicionando el futuro del sector primario en Alava.

 

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