CASTILLA. Vuelven los topillos

el_flautista_de_hamelin_059.jpegLas organizaciones agrarias piden a la Junta un plan de intervención frente a los primeros indicios de una posible nueva plaga de ratoncillos de campo

 

Se repite el patrón. O al menos así lo creen muchos agricultores de las provincias de Valladolid, Segovia y Ávila, quienes ya han alertado de la «abundante» presencia de ‘microtus arvalis’, es decir, de topillos, en sus cultivos de alfalfa y cereal. Si hace dos años sobre estas mismas fechas, los labradores comenzaron a ver los primeros movimientos de estos «animalillos», como los denominó el pasado jueves la Consejera de Agricultura, Silvia Clemente, y se apresuraron en alertar del desenlace de una plaga, en esta ocasión, y ya con «mucha más experiencia», solicitan a la Junta un «plan frontal que finalice con este repunte», como considera el presidente de UPA, Julio López, quien añade que «los agricultores exhortamos a la administración una orientación técnica y científica para acabar de una vez por todas con los topillos, puesto que es de suponer que después de que se creara aquel foro científico en la Universidad y después de que viniera el especialista alemán, la Consejería tendrá datos fehacientes para poner fin a este repunte».

Por el momento, y después de que los sindicatos agrarios pusieran en conocimiento de Agricultura la «existencia de movimientos, no plaga, en 33 municipios de la comunidad», los técnicos del Instituto Tecnológico Agrario de Castilla y León han comenzado a repartir sacos de bromadiolona y clorofacinona entre los agricultores.

No obstante, la gran mayoría de ellos, quienes ya han repartido el veneno entre las huras y en los ya famosos macarrones -tubos de plástico rojos- aseguran que «no están haciendo efecto». «Tal día como hoy hace dos años avisé a los técnicos agrarios de la Junta en Ávila para que vinieran a ver los topillos que tenía», recuerda Buenaventura González, un agricultor «de toda la vida» de Madrigal de las Altas Torres.

Y es que la simple idea de «volver a perder toda la cosecha» es el quebradero de cabeza tanto de Buenaventura González e Iván Gutiérrez como de Andrés García Rodríguez y Óscar Sánchez Garrido, quienes ya emplean parte de su jornada laboral en buscar el método más eficaz para terminar de una vez por todas con «los grandes rodales y las huras sobadas que cada día van en aumento».

 Al igual que el refranero popular, estos agricultores abanderados ya del ‘es mejor prevenir que curar’ han comenzado a movilizarse, y desde esta misma semana han distribuido kilos y kilos de veneno entre las huras. Óscar Sánchez, quien en el pasado mes de octubre dio el aviso a los técnicos agrarios de la Junta de la existencia de topillos, por fin después de más de dos meses y medio tiene el último remedio que la Consejería repartió entre los agricultores afectados, es decir, clorofacinona. Sin embargo, estos ‘animalillos’ se han adaptado al hábitat de una manera impresionante, ya que «a pesar del frío de los meses de diciembre y noviembre, no se han muerto y siguen vivos». Parecen haberse vacunado contra estos productos químicos.
Rubí de Bracamonte, Fuente el Sol, Cuéllar, Madrigal de las Altas Torres o Cervillego son algunos de los puntos donde los movimientos de topillos están «por el momento controlados, porque son zonas muy concretas, pero lo que solicitamos es que pongan en marcha todos los equipos de la Junta para hacer un seguimiento de este repunte y no llegar a una explosión demográfica como la otra vez», explica el presidente de UPA, quien añade que «lógicamente no conocemos todas las zonas donde hay un repunte -que no plaga-, y es que al tener esta meteorología hay muchas tierras en las que no hemos entrado y cuando entremos en ellas lo mismo nos llevamos sorpresas. Pero, desde luego, se está admitiendo por parte de la Junta de Castilla y León que ya hay topillos», aseguran.

«Los movimientos son los mismos que cuando se inició la plaga hace dos años. Y como se comprenderá, no podemos quedarnos de brazos cruzados y esperar a que se infecte todo y volvamos a perder toda la cosecha. Ya hemos puesto en conocimiento de la Junta existencia topillos en cultivos de alfalfa, cereal y en las cañadas».

NORTE DE CASTILLA

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