Bruselas dibuja una pesca europea sin cuotas, con pocos subsidios a la flota y un peso mayor del mercado

BARCO_GIF.gifLA VOZ DE GALICIA – Una política pesquera sin totales admisibles de capturas (TAC) y cuotas, con muy pocos subsidios -y los que hay dedicados a algo más que a la flota y a la parte extractiva- y en la que el mercado y sus dictados tendrán un peso mucho mayor. Ese fue el cuadro de futuro que ayer esbozó en Santiago el director de Política de Desarrollo y Coordinación de la Dirección General Mare, César Debén, que participó en una jornada sobre la reforma de la política común pesquera (PCP) organizado por el PSdeG-PSOE.

Debén, que reconoció que la reforma realizada en el 2002 fracasó en la gestión de los recursos, advirtió a los agentes del sector pesquero que deben prepararse para afrontar un cambio en profundidad, no una simple revisión como la que se hizo entonces. Pero ese giro no tiene por qué ser perjudicial para los administrados. Al contrario, se trata de corregir errores y poner pilares para garantizar la llamada «viabilidad eco-eco, ecológica y económica» de la flota.

El responsable comunitario avanzó que los actuales TAC y cuotas dejarán paso a las conocidas como ITQ (cuotas individuales transferibles). Ahora bien, todavía no están definidas las salvaguardas que se impondrán para evitar la concentración de derechos de pesca en manos de unos pocos y cómo se integrará la pesca artesanal en ese sistema.

Debén apuntó que la implantación de las ITQ puede conseguir eliminar la rigidez que otorga el principio de estabilidad relativa (clave de reparto de cuotas), aunque todavía no está muy definido el sistema de asignación de esos derechos, cuestiones como si tendrán caducidad, si se subastarán o si habrá que pagarlos.

El responsable comunitario admitió que la estabilidad relativa, tan criticada por el sector gallego, solo ha dado rigidez a la pesca y, de hecho, cinco minutos después de cerrar las cuotas pesqueras anuales, los países están realizando intercambios de derechos para sus flotas.

Subsidios

El director de Política de la DG-Mare también preparó a los presentes para una desaparición progresiva de las ayudas. «Nadie pone en tela de juicio los subsidios, pero las subvenciones deben adaptarse a contextos de crisis coyuntural o para financiar acciones de innovación, no para potenciar la sobrecapacidad», comentó. En este sentido, Debén señaló que la actual política común de pesca es muy cara: «En 14 Estados miembros el coste de los subsidios es mayor a la venta de las capturas». Y España no está lejos de igualar ambas cantidades. «Solo los fondos en España suman 440 millones de euros. Eso es lo equivalente a dos hospitales provinciales equipados o 40.000 becas universitarias o a la solución a las listas de espera», aseguró Debén.

Otro aspecto que avanzó de la reforma es que se necesitará la creación de unos órganos intermedios que eviten que el Consejo de Ministros tenga que enrocarse en asuntos como los repartos de cuota o la curvatura del anzuelo de un aparejo, una modificación que cobra mayor importancia si se tiene en cuenta que cuando entre en vigor el Tratado de Lisboa se complicará la toma de decisiones.

La atención al mercado y a lo que demanda será otro de los ejes de la reforma: «Es impensable que se venda una vaca entera en el mercado, por lo que tampoco se puede presentar una merluza de seis kilos».
El secretario general del Mar, Juan Martín, también abogó por buscar una fórmula más flexible al sistema de TAC y cuotas, por suprimir el principio de estabilidad relativa y por un sistema de gestión basado en el esfuerzo pesquero.

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