Baserritarras denuncian el aumento de robos en los últimos meses

Los dueños de las explotaciones creen que “la falta de patrullas rurales facilita” estos delitos. 

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Bilbao. “Me han robado una plantación de dos hectáreas y media de pera conferencia. Me la han quitado entera”. Esta es la denuncia del portavoz del sindicato Enba y dueño de una explotación en Zeberio, Andrés Akesolo, que ha sido víctima de uno de los robos que en los últimos meses se producen en caseríos y terrenos de Bizkaia, mayoritariamente en la comarca de Arratia-Nerbioi.

Hace dos años que los baserritarras comenzaron a percibir el incremento de estos delitos que se están haciendo más patentes a lo largo de este año. Las víctimas han presentado quejas en los ayuntamientos correspondientes y creen que influye “la menor presencia de patrullas rurales de la Ertzaintza”.

Según las conclusiones a las que han llegado Akesolo y otros afectados sobre su caso, “vinieron en dos noches y, por las pisadas, creemos que ha sido un grupo de 15 ó 20 personas con linternas”. Al parecer, los delincuentes aprovecharon la niebla nocturna de los días 12 y 13 de octubre y cargaron en sus furgonetas cerca de una tonelada y media de fruta ecológica. El precio de venta para el dueño es de 1,5 euros por kilogramo aproximadamente, lo que supone una pérdida económica cercana a los 2.250 euros.

“Esto lo hemos visto en películas, y a mí no me extraña nada porque si hay organizaciones que entran en urbanizaciones de Cataluña y Madrid y esperan de día a que llegue la gente a casa para quitarle los dineros, por qué no van a actuar aquí”, señala Akesolo.

La pasada semana una banda de ladrones entró en un caserío de este mismo municipio “rompiendo la puerta en busca de muebles viejos”. Es el tercer baserri que sufre un asalto en menos de un año. Pero también se producen robos que, aunque de menor importancia, también encrespan los ánimos de los afectados.

Sonia es dueña de una explotación en Igorre y hace poco “recogieron” cerca de 60 kilogramos de vainas. “A otro le llevaron los pimientos. No son grandes cantidades, pero a nosotros nos hacen la faena”, comenta.

Retirada de efectivos Las víctimas consideran que la “retirada de efectivos de vigilancia de la Ertzaintza en los núcleos rurales facilita el trabajo de los ladrones”. En su opinión, la labor de la Policía vasca se concentra en las ciudades, “pero en los pueblos patrullan por las carreteras principales con turismos y no pasan por los caminos vecinales ni por las pistas rurales con los todoterreno”. Recuerdan que “también pagan impuestos”. Sin embargo, la Ertzaintza niega que haya disminuido su presencia en estas zonas y no dispone de datos concretos sobre los robos cometidos.

Por su parte, los baserritarras se han implicado de forma directa. Han llegado a encontrarse con furgonetas de tamaño medio dentro de sus propiedades. Los conductores “se hacen los despistados” y al ser interrogados “sonríen y vuelven al cabo de varios días y observan. Cuando te das cuenta te han llevado un rotabator, transmisiones de metal… Una vez te fastidian 300 euros y otra vez 1.200”. Por eso, “si la Ertzaintza pasa por aquí habría más respeto”. La desaparición de maquinaria también va en aumento. Los dueños creen que la intención de los ladrones es “venderla a los chatarreros”.

Hace un año una banda procedente de Nafarroa perpetró un robo en un caserío. “Era un red que operaba en el País Vasco y que comercializaban lo robado en La Rioja”, explica Akesolo. Los baserritarras intervinieron cruzando un vehículo en la carretera y llamaron a la Ertzaintza. Uno de los delincuentes acabó en prisión “porque estaba en búsqueda y captura, pero hace poco volvieron a ese mismo caserío en busca de esos muebles. Han reventado la puerta y, como ya no estaban allí, se han marchado”.

Creen que estos delitos “sobrepasan” lo que consideraban hasta ahora como “habitual”. Se refieren a los aficionados a recoger setas que “vienen y se llevan un par de bolsas de fruta, castañas y los caracoles y cuando vas tú, no queda nada”. “Saltan las barreras y creen que por estar en el suelo, las cosas son de todos”, protesta Akesolo. 

Fuente. Deia.com

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