Asaja advierte de que los lobos ponen en “serio peligro” la ganadería de la comarca leonesa de Riaño

Asaja.gif20minutos.es. La organización agraria Asaja advirtió hoy de que los lobos ponen en “serio peligro” la ganadería de la comarca leonesa de Riaño y agregó que la provincia de León es la que acoge el mayor censo de manadas de toda la Región, que se congregan particularmente en la citada zona, según se desprende de la Memoria 2009-2010 del Plan de Conservación y Gestión del Lobo elaborada por la Junta.

Concretamente, en la provincia se registraron 40 manadas de lobos como seguras y se constataron otras 17 como probables, por lo que el territorio leonés suma 57 de las 188 de toda Castilla y León, lo que representa el 30,3 por ciento, según informó Asaja en una nota recogida por Europa Press.

En este contexto, Asaja manifestó recientemente los daños ocasionados por el lobo en la Montaña de Riaño, que ponen en “serio peligro” la continuidad de la actividad ganadera y que se suman a los problemas de índole sanitaria provocados por otras especies de ungulados salvajes que son portadoras de enfermedades comunes con las de los animales domésticos.

Al respecto, señaló que la propia Junta reconoce el incremento de daños en la ganadería en los últimos años y lo atribuye tanto a que en la zona abunda el alimento por los censos de ungulados silvestres como al descenso en el aprovechamiento cinegético de la especie. Así, aseguró que en los últimos tres años tanto el número de ataques a la ganadería como de animales muertos se ha duplicado en esta zona.

Por este motivo, exigió que se incremente el número de autorizaciones para aprovechamientos cinegéticos, que se realicen los necesarios controles poblacionales con abatidas y que se indemnice a los ganaderos la totalidad de los daños ocasionados, unos perjuicios que únicamente se compensan, y de forma parcial, en las reservas de caza o en el Parque Nacional Picos de Europa.

Además, la organización aseguró que no aceptará que el sector ganadero soporte el elevado coste de la reintroducción de la especie en zonas en las que en las últimas décadas no existía y “en ningún caso” consentirá la presencia de poblaciones de lobos que pongan en peligro la principal actividad económica de la comarca. “Si desaparece la ganadería, el impacto económico y también medioambiental sería de consecuencias devastadoras y sin posibilidad de retroceso”, concluyó.

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