Aprobada la ley que permitirá clasificar los agroturismos por categorías

escudo_gvasco1936.gifEl Parlamento Vasco ha aprobado hoy, con el único apoyo del tripartito (PNV-EB-EA), la modificación de la Ley de Ordenación del Turismo, que abre la puerta a un sistema de clasificación voluntaria por categorías de los agroturismos.

Esta modificación ha salido adelante, después de que el pleno rechazase la enmienda de totalidad del PSE-EE. El proyecto ha contado con los votos favorables de PNV, EB y EA, mientras que el resto de grupos se han abstenido o han votado en contra dependiendo de los artículos.

La consejera de Turismo, Ana Aguirre, ha defendido el texto que servirá para regular los 3.628 alojamientos de turismo rural del País Vasco.

Ha explicado que el pasado año tuvieron un 27 por ciento de tasa de ocupación, por lo que ha reconocido que este porcentaje debería incrementarse.

El punto más polémico de la ley es el relativo a la clasificación voluntaria por categorías de los agroturismos. Esta posibilidad se recoge en la ley, aunque se deberá desarrollar posteriormente a través de su correspondiente reglamento.

La previsión es que se otorgue a estos establecimientos “lauburus” (símbolo tradicional vasco), en lugar de las tradicionales estrellas de los hoteles, en función de los servicios que presten.

En la defensa de su enmienda, Joana Madrigal (PSE-EE) ha asegurado que el sector se opone a esta clasificación, ha criticado al Gobierno Vasco por hacer una “clasificación a la carta”, y ha rechazado que el símbolo para las categorías sean un “lauburu”, “cuando hay otros más internacionalmente conocidos”.

Borja Semper (PP) ha denunciado que la ley “se queda corta en ambición y en respuesta a las necesidades reales”, y ha abogado por que el sistema de clasificación “se haga de acuerdo con el sector”.

Julián Martínez (EHAK) ha criticado que con esta reforma “existe el riesgo de que el sector primario se transforme poco a poco en servicios”, al tiempo que ha opinado que la clasificación “fomentaría la uniformización de las ofertas”.

Desde el tripartito, Eider Mendoza (PNV) ha defendido la oportunidad de usar el “lauburu”, ha reprochado al PSE-EE que no haya plasmado “sus críticas en enmiendas parciales”, y ha subrayado las virtudes de la ley para fomentar un “turismo rural sostenible”.

Nekane Altzelai (EA) ha recordado que “existen clasificaciones voluntarias en el ámbito internacional”, y ha confiado en que el reglamento que desarrolle este aspecto “logre un amplio grado de consenso”.

Además de esta cuestión, la ley reordena los alojamientos extra-hoteleros, eliminando figuras como las denominadas “viviendas turísticas vacacionales” o “alojamientos en casas particulares” y regulando de manera precisa los apartamentos turísticos.

Los apartamentos turísticos son definidos de forma “más rigurosa” para evitar usos diferentes, como por ejemplo el residencial.

El objetivo es que éstos sean gestionados por una única empresa responsable de la explotación turística y garantizar que sean destinados al alojamiento temporal de turistas.

Por el mismo motivo, también regula el concepto de alojamiento temporal.

En el ámbito del turismo rural, también se incorpora la figura de “Casa Rural”, que no estaba recogida en la anterior ley y se introduce la obligatoriedad de que el titular viva en ella.

En relación a los cámping, se eliminan los límites para la instalación de “bungalows”, aunque se deberá asegurar un número suficiente de plazas no fijas para campistas y el uso turístico del establecimiento.

Asimismo, se contemplan nuevas fórmulas de acampada, como son las autocaravanas y caravanas en tránsito, o las áreas provisionales de acampada. Todo ello será desarrollado por decreto.

FINANZAS

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