Accidentes de escopeta

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Por una causa u otra raro es el mes que los cazadores no estamos en el punto de mira de los medios de comunicación. Y francamente no es bueno para nadie. Ni les cuento si hay desgracias personales por medio como las acontecidas en Álava, Santander y Vizcaya. He intentado localizar la dirección del cazador vizcaíno fallecido para transmitir a los familiares las condolencias del colectivo y créanme que me ha sido imposible. Por cierto, si alguien me la puede hacer llegar se lo agradeceré. En cuanto al percance por arma de fuego sufrido por María Jesús, de Abanto, ante todo transmitirle el pesar de los cazadores de bien -la inmensa mayoría- por tan desgraciado accidente. Difícilmente se puede justificar que un irresponsable con un arma del calibre 22 (prohibida para la caza) se dedique a tirar al blanco junto a un bidegorri. Obviamente no es un cazador ni nada que se le parezca, sino un irresponsable.

En cuanto a la manifestación del 1 de marzo en Madrid son muchos los que preguntan cuáles son los motivos para convocarla. Relacionarlos sería interminable, no en vano dependiendo de la comunidad y modalidad todos tienen sus problemas y reivindicaciones. Sí les puedo adelantar que el cazador se siente perseguido y humillado por algunas administraciones que pretenden sacarle del campo soterradamente por medio de unos ‘mesías medioambientales’, cuando en realidad los agricultores suspiran por la fuente de ingresos y sostenibilidad que genera la caza. El cazador y la caza son parte consustancial del campo y un pilar imprescindible en el equilibrio de la fauna.

Se sienten discriminados y están perdiendo a diario parte de sus legítimos derechos. De ahí que esta protesta no sea contra partido político alguno, si bien cada una de las comunidades tienen su parte de responsabilidad. El motivo que empuja a los cazadores a celebrar esta convocatoria es porque en algunas autonomías se caza hasta finales de febrero. Todo el mundo que bascula en torno a la caza se ha puesto en pie. Ese clamor debe hacer pensar a quienes hacen las normas.

Fuente. Elcorreodigital.com

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