800 vizcaínos compran directamente a agricultores por Internet

logo_ehne.gifEL CORREO – Cincuenta baserritarras de la provincia se saltan a los intermediarios y ofertan cestas de la compra un 30% más baratas

DIFERENCIA DE PRECIOS

Cebolla: Precio de origen 0,07 euros kilo. Precio en destino 1,1 euros. Incremento del 1.571%. Patata: 0,07 euros kilo / 0,92 eu- ros / +1.314%.
Tomates: 0,18 euros kilo / 2,04 euros / +1.133%.
Melón: 0,15 euros kilo / 1,68 eu- ros / +1.120%.
Coliflor: 0,15 euros kilo / 1,64 eu- ros / +1.093%.
Pepino: 0,13 euros kilo / 1,37 eu-ros/ +1.084%.
Plátano: 0,20 euros kilo / 1,84 eu- ros / +920%.
Pimiento rojo: 0,26 euros kilo / 1,96 euros / +740%.
Calabacín: 0,19 euros kilo / 1,34 euros / +705%.
Cerdo: 1,19 euros kilo / 5,59 eu- ros / +470%.
Ternera: 3,59 euros kilo / 15,43 euros / +430%. Conejo: 1,63 euros kilo / 5,95 eu- ros / +365%.
Leche de vaca: 0,26 euros el li- tro / 0,88 euro / +338%.
Huevos: 0,74 euros docena / 1,34 euros / +181%.

Primero fueron los supermercados, cada vez más grandes, cada vez más variados, los que hicieron, y siguen haciendo, la competencia a las tiendas pequeñas, fruterías, carnicerías y charcuterías de toda la vida. Ahora hay un tercero en discordia, que es quien verdaderamente abastece a comercios y grandes superficies: los productores. Algunos de ellos se han apuntado al sistema de venta directa a través de grupos de consumo. Agricultores y ganaderos de Vizcaya que ofertan directamente sus productos al consumidor a través de Internet y se saltan a los intermediarios.

La «delicada» situación que atraviesa el sector primario ha espoleado a quienes se dedican a él a buscar nuevas y más rentables fórmulas de comercialización. Y la han encontrado en la Red, que les pone en contacto con los clientes, que les mandan los pedidos vía e-mail. En la actualidad, 800 familias vizcaínas compran directamente los productos alimentarios básicos a medio centenar de productores del territorio. Se ahorran en la cesta de la compra aproximadamente un 30%.

El mecanismo es sencillo. «De la huerta a la mesa», resume Mikel Cormenzana, presidente de EHNE en Vizcaya y miembro del grupo de consumo ‘Nerbioi’, que agrupa a clientes y productores que residen en la zona del Alto Nervión. Cada comprador recibe semanalmente en su correo electrónico la lista de productos disponibles, siempre de temporada, para que elija lo que quiera: pan, verduras, lácteos, cereales, huevos… y hace su pedido. Siete días después, las bolsas con los productos están preparadas y vendedor y cliente se dan cita para la entrega y el pago. En persona. De un modo parecido funcionan todas las asociaciones de este tipo que existen en la provincia. Desde que nacieran las primeras, a finales de 2006, el sindicato agrario coordina grupos de consumo en Gernika, Lekeitio, Bilbao y Getxo. Además, hay al menos otros siete que trabajan de forma independiente, impulsados por ecologistas y asociaciones vecinales. «Cualquiera puede adherirse a un grupo de este tipo, basta con ponerse en contacto con EHNE», explican.

Cebolla, 1.571% más cara

Esta iniciativa ha sido bautizada como Nekasarea y apuesta por «un pacto» entre productores y consumidores para construir un modelo de explotación «digno y sostenible». Además de impulsar la compra de «productos cercanos, naturales y ecológicos», la venta directa, sin intermediarios que se quedan con gran parte de las ganancias, aumenta los ingresos de los productores, que pueden llegar a ganar con la comercialización de su género entre un 40% y un 200% más que por los cauces habituales.
La actual situación del mercado tradicional, con proveedores de casi cualquier producto en todos los rincones del planeta, obliga a ganaderos y agricultores a vender su mercancía a las grandes superficies a precios mínimos, «al límite de la rentabilidad», se quejan ellos. Claro que aunque el producto se compre originalmente barato se va encareciendo y multiplicando su precio -hasta por catorce- hasta llegar a la estantería de los supermercados.

«Una gran superficie de la provincia compraba hace dos semanas el kilo de acelgas a 18 céntimos y luego las vendía a más de dos euros. Lo que está pasando con las frutas y las hortalizas es un escándalo», denuncia Cormenzana. Su queja se traduce en números, los del indicador IPOD (Índice de precios en origen y destino de los alimentos) que mensualmente elabora la coordinadora nacional de agricultores y ganaderos, apoyada por las asociaciones de consumidores. En junio, por ejemplo, las lechugas costaban 24 céntimos en origen y se vendieron en los supermercados a 85, lo que supone un encarecimiento del 354%. El ejemplo más escandaloso es el de las cebollas, un 1.571% más caras en la tienda -de 7 céntimos a 1,10 euros-. Otro, las patatas, cuyo precio se incrementó un 1.314; o la coliflor, con subidas del 1.093%. Y muchos alimentos más, aunque las diferencias en frutas y verduras son más grandes que en carne.

Los grupos de consumo están en auge. Pero, ¿quién garantiza la calidad de los productos que se compran directamente? Lo hacen los propios consumidores a través de la llamada certificación participativa. Así, cada agrupación de clientes decide si los productores que les surten cumplen los requisitos establecidos en base a ciertos estándares de calidad y producción ecológica. Si reciben el visto bueno, los agricultores son distinguidos con un sello de calidad que les permitirá ampliar su red y vender a otras colectividades. «No hemos inventado nada; con los grupos de consumo copiamos un sistema que funciona en todo el mundo», recalca Cormenzana.

Además de mejorar los números de los productores, Nekasarea busca también promocionar el campo vizcaíno, que vive una situación «insostenible». «Cuesta encontrar productores, se necesita más gente en el campo», reclaman desde EHNE. Según sus cálculos, sólo el 5% del consumo total de productos perecederos en la provincia es producción local. En Vizcaya existen unas 3.000 explotaciones agrarias y unas 1.200 personas adscritas al régimen agrario de cotización, pero «o hacemos algo o el sector va camino de desaparecer», advierte Cormenzana. «Mantener la agricultura supone generar empleo, riqueza local, mejorar el medio ambiente…».

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