15 DE MAYO, DÍA DEL MUNDO RURAL:Tu alimento, tu conciencia / Zure elikagaia, zure kontzientzia

logoUAGAOrganizaciones del mundo rural piden a la ciudadanía que se conciencie sobre la importancia de la agricultura, la ganadería y una alimentación sostenible en esta situación de crisis

Con motivo de la festividad de San Isidro, celebrando el Día del Mundo Rural como en otras ocasiones, las organizaciones firmantes de este manifiesto quieren hacer oír su voz para poner el énfasis en una parte importante de esta crisis en la que nos encontramo,s que cuestiona el mundo de los alimentos, la agricultura y la pervivencia del mundo rural.

A nivel local, la situación del sector agroalimentario ya viene sufriendo una crisis constante, por lo que el boom informativo sobre esta coyuntura lo ha dejado de lado. A la pésima situación de precios que rentabilicen el trabajo agrario, se suma la situación climatológica, el endeudamiento, el difícil acceso a los préstamos que pone en jaque la viabilidad del sector, con unas políticas agrarias que auguran un futuro incierto.

Esta situación no es patrimonio sin embargo de nuestro Territorio. Igual que la crisis afecta de forma global, también la agricultura mundial se encuentra en un callejón sin salida. Los gobernantes han hecho oídos sordos a los derechos de los ciudadanos y de los pueblos, globalizando el sector agroalimentario primando la especulación sobre la necesidad básica de todo individuo, incrementando los precios de los alimentos y reduciendo la capacidad económica de los países, agravando aún más la crisis alimentaria que afecta a regiones como la africana o la asiática.

Estamos ante una crisis con tres vertientes: la de las finanzas y la especulación económica; la de los alimentos y el hambre; la de las energías y su comercio. Tres madejas de hilos enredados entre sí, pero que puede desenredarse. Como ciudadanos y ciudadanas, y desde el ámbito de lo rural, apelamos a una concienciación sobre la importancia de la agricultura, la ganadería y la alimentación sostenible para contribuir a salir de esta crisis. Es evidente que el modelo anterior no sirve y que debemos apostar por un consumo más racional y cercano. Las innovaciones que nos han permitido alimentar bien a tantos seres humanos son las mismas que nutren las epidemias y se encargan de que sus efectos sean devastadores. Debemos apostar  por la calidad y la seguridad alimentaria, que aportan criterios diferentes a la simple reducción de costes y aumento de volumen.  Tenemos que apelar por una menor dependencia de los proveedores internacionales y nacionales, que han acaparado hasta ahora el conjunto del mercado. No cabe duda de que gracias a esta pequeña alteración conseguiremos un sistema más seguro y sostenible.

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