«Las denuncias por ‘ataques’ de buitres han sido a ganado débil o enfermo»

antonio.jpgDiariovasco.com.  Antoni Margalida (El Pont de Suert, 1969) es coautor de un estudio realizado a instancias de la Sociedad de Ciencias Aranzadi, en la que se describen las investigaciones más recientes sobre las cuatro especies de buitres europeos y se analiza, entre otros, el controvertido comportamiento de los buitres y los posibles ataques al ganado. Los resultados del trabajo se presentarán en los próximos días. En el estudio también han intervenido José Antonio Donazar, de la Estación Biológica de Doñana CSIC, y David Campión, del Gobierno de Navarra. Margalida es una autoridad en la materia. Ha dedicado los últimos 20 años al estudio y conservación de las aves carroñeras y, en especial, del quebrantahuesos, especie de la que ha publicado más 40 artículos científicos, dos libros y de la que acaba de escribir su tesis doctoral. Como investigador independiente, actualmente realiza asistencias técnicas relacionadas con el quebrantahuesos para la Generalitat de Catalunya y el Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino.
– La población de buitres leonados ha experimentado en las últimas décadas un notable crecimiento. ¿A qué se ha debido?
– Fundamentalmente a dos factores. Por un lado, a la reducción de las causas de mortalidad ‘no natural’ como es el cese en su persecución con armas de fuego, venenos. y por otro, a la importante disponibilidad trófica, es decir de alimento, ya sea natural o a través de la creación de muladares.


-¿Cuál es la estimación de individuos que hay en las comunidades del País Vasco y Navarra?
– Los datos del último censo realizado en 2008 arrojan una cifra de 805 parejas para el País Vasco y 2.783 para Navarra. La cifra total para la cordillera pirenaica es difícil establecerla con precisión pero podemos estimar una población cercana a 5.000 parejas.
– ¿Son muchas, pocas o son cifras que están dentro de lo normal?
– La población del País Vasco supone el 3,2% del total estimado en la Península Ibérica y la de Navarra el 11%. En términos de densidad, podríamos decir que la población navarra probablemente sea de las más importantes.
– ¿Cuándo comenzaron a registrarse los primeros ataques al ganado?
– Habría que matizar que muchos de los considerados ‘ataques’ no han sido comprobados y en otros casos la denuncia sólo refleja que el animal ha sido comido por los buitres o cuando éste estaba muy debilitado. En cualquier caso, las denuncias de presuntos ataques se inician a mediados de la década de los 90.
– ¿Por qué motivos?
– No hay ningún estudio detallado que haya profundizado en el tema, si bien hemos abierto algunas líneas de investigación al respecto. No obstante, los cambios en las prácticas ganaderas -cada vez se controla menos el ganado extensivo- y una reducción en la disponibilidad trófica como consecuencia de la aplicación restrictiva de la normativa sanitaria a raíz de la aparición del mal de las vacas locas entre finales de los 90 y principios del 2000, pueden explicar el incremento de las denuncias por parte de los ganaderos en la última década.
-¿En qué circunstancias se producen estos ataques?
– La casuística suele ser siempre muy parecida: generalmente las denuncias se centran en ‘ataques’ a animales que están pariendo y que se encuentran muy debilitados. Los buitres se amontonan para ingerir la placenta o cualquier otro resto que puedan encontrar, incluyendo el ejemplar recién parido si ha nacido muerto. Y si el animal está muy debilitado o no ofrece resistencia pueden acabar provocándole lesiones mortales y comiéndoselo.
-¿Se han documento ataques a ganado sano?
– Generalmente todas las denuncias que hemos podido analizar se refieren a ‘ataques’ a ganado muy debilitado, después de un parto, o enfermo. El ‘ataque’ a ganado sano sería muy difícil para una especie que no tiene ni el pico ni las garras adaptadas y cuyo comportamiento, desde el punto de vista evolutivo, no puede cambiar de un día para otro.
– Este comportamiento causó extrañeza en la comunidad científica. Al principio, pocos pensaron que era cierto.
– Sí, de hecho es un tema delicado porque muchas denuncias se basan en interpretaciones. A modo de ejemplo, las necropsias realizadas por un equipo de veterinarios en Navarra a cerca de un centenar de denuncias de animales presuntamente atacados y matados por los buitres demostró que en más del 80% de los casos el animal ya estaba muerto. Muchas veces el ganadero deja al animal sano antes del parto y cuando vuelve a las horas, o días en algunos casos, sólo encuentra los restos del cadáver. Lo que haya podido suceder entretanto es especular y, en este sentido, hay que ser rigurosos para separar los ‘ataques’ y las lesiones a animales moribundos que deben ser indemnizados inmediatamente por parte de las administraciones de los asumidos como tales sin pruebas fehacientes. Desgraciadamente, la picaresca también está presente y pagan justos por pecadores.
– El comportamiento de los buitres ha hecho que algunos ganaderos hayan decidido actuar por su cuenta para frenar los ataques mediante el empleo de veneno. ¿Cómo valora este comportamiento? ¿Ha perjudicado a otras especies?
– Es algo habitual porque el ganadero tiene un problema y quiere soluciones rápidas. La clave está en la agilidad de las administraciones y del rigor técnico de las validaciones de las denuncias. Tomarse la justicia por su mano, además de ilegal, es delicado y peligroso por los daños colaterales que una actuación de este tipo puede tener en otras especies amenazadas, ya sean milanos reales, alimoches y quebrantahuesos, que se ven afectadas por el uso indiscriminado de veneno. Además, una actuación puntual no va a erradicar el problema y es necesario abordar la problemática desde un punto de vista más global.
-¿Qué política de gestión cree que es necesaria para atajar el problema?
– Existen varias posibilidades. En primer lugar, que la creación de muladares se sustente en criterios técnicos o científicos basados en la necesidad o no de crear comederos para que el crecimiento poblacional esté de acorde con la capacidad de carga del medio y no con un manejo artificial que favorezca crecimientos exponenciales. En segundo lugar, facilitar que, de acuerdo a la normativa sanitaria, las bajas de ganado extensivo puedan permanecer en el campo como ocurría antes y los buitres dispongan del alimento de forma natural. Finalmente, ayudar al ganadero para que la gestión de sus explotaciones y el control del ganado sea más regular y que los perjuicios que puedan sufrir sean compensados de forma rápida y eficiente. El ganadero, con su gestión, es el que mantiene la mayor parte de aves carroñeras y su conservación depende de no romper el beneficio recíproco que buitres y ganaderos siempre han tenido.
-¿Cree que sería necesario sacrificar a una parte de la población de buitres?
– No y como especie protegida no sería posible.
– ¿La habilitación de muladares es positiva o negativa?
-Tiene efectos positivos como es incrementar la supervivencia o el éxito reproductor, pero tiene otros negativos como puede ser modificar la calidad del hábitat. Creo que su creación se debería basar en estudios rigurosos que estimen previamente si es o no necesaria su creación y qué interés tendría, como por ejemplo facilitar la expansión geográfica.
– ¿A la vista de la población de buitres que hay en el País Vasco, convendría instalar muladares?
– Para tomar la decisión más adecuada es preciso realizar un estudio. Eso no quita que sea interesante crear comederos para otras especies más amenazadas y con una dieta más selectiva como el quebrantahuesos, el alimoche o el milano real.
– En Navarra ya existen.
– Sí, y en otras comunidades, ya que ha sido una tradición que ha perdurado hasta nuestros días. Sin embargo, a la vista de los desajustes poblacionales y las evidencias científicas de que no siempre los efectos son positivos, debería reconsiderarse su funcionamiento a nivel global.
– ¿Qué debe hacer el ganadero con el ganado muerto?
– Desde el punto de vista normativo debe cumplir lo que la ley dictamine. Desde el punto de vista de la conservación, las bajas de ganado extensivo que no afecten a la salud humana debería permitirse que estén disponibles para el gremio de carroñeros.
-¿Hay suficiente alimento para todos los individuos?
– No existen estudios recientes que lo cuantifiquen y sería una pregunta a responder con la mayor urgencia, aunque los anteriores estudios sugerían que la disponibilidad trófica era más que suficiente. Ahora bien, con las nuevas restricciones probablemente pueda haber suficientes recursos pero repartidos de forma concentrada por lo que el problema de distribución alimenticia pueda alterar las densidades poblacionales.
-¿Es descabellado pensar que, de mantenerse esta situación, los buitres podrían llegar a atacar al ser humano?’
– Totalmente descabellado.

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