«Han llevado al sector a la ruina», acusa Ehne

logo_ehne.gifEL CORREO – Para el sindicato agrario Ehne, la profunda crisis del matadero de Bilbao no ha sido ninguna sorpresa. Mantienen la misma opinión «desde que se creó ese chiringuito, porque no se le puede definir de otro modo», expresó ayer su portavoz, Mikel Kormenzana. Ehne plantó en 2004 un rechazo frontal a la gestación de Gurokela, de la mano del anterior Gobierno vasco, como buque insignia para la implantación de una política de centralización de mataderos. La idea era que todo el servicio de matanza de la comunidad autónoma se realizara en una sola planta, eliminando todas las comarcales. El empeño de los ganaderos hizo que el plan no se materializase. Consiguieron reabrir, con gran esfuerzo y polémica, el matadero de Durango, mantener operativo el de Oñati y proyectar otros nuevos en Bérriz y Salvatierra.

Ahora, con las instalaciones de Zorroza moribundas, Ehne censura «la pérdida de ayudas millonarias en un proceso de industrialización que desde el principio no era lógico y que ha llevado al sector a la ruina». Recuerdan que «en este tiempo hemos visto cómo Gurokela recurría al ‘dumping’ y a bajar los precios trayendo carne de Polonia» y reclaman que, «en primer lugar, se depuren las responsabilidades políticas. Y, sobre todo, que el nuevo Gobierno vasco cambie el modelo cárnico y nos escuchen». Kormenzana defiende que «necesitamos una producción local para un consumo local gestionado con infraestructuras comarcales, y no megaproyectos».

El portavoz sindical se pregunta «qué hubiera ocurrido si, tal y como pretendían, el matadero de Durango estuviera cerrado. ¿Dónde hubieran sacrificado sus reses los ganaderos estos días?». Ehne pide implicación a las instituciones «para ayudar a las explotaciones que tuvieron que meterse en Gurokela y ahora están en la cuerda floja y que no vuelvan a subvencionar ese tipo de proyectos centralistas que arruinan al sector más de lo que está».

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